Páginas

jueves, 21 de septiembre de 2017

Traición

Sebastián alzó el brazo y lo llevó hacia atrás. Repentinamente lanzó su puño izquierdo hacia delante. Su puño impactó con la mejilla derecha de Adrián. Sebastián lo miró, con una mezcla de desprecio y decepción. Inmediatamente empezó a mover y flexionar los dedos de su mano, deshaciendo el puño con el que había roto la mejilla de su, alguna vez en el pasado, mejor amigo.

Adrián tenía su mano cubriendo la zona lastimada, su boca formaba un extraño rictus que denotaba dolor y sus ojos estaban fuertemente cerrados para evitar que las lágrimas cayeran. No sabía qué le dolía más. Si el golpe que recibió de Sebastián en forma de un puñetazo que dejaría un horrible moretón o el golpe que le propinó a su mejor amigo al dejar embarazada a su hermana y desaparecer tres años atrás. Definitivamente lo segundo dejaba una marca profunda e indeleble.

Sebastián aun sentía ganas de partirle hasta la madre al malnacido que un día osó llamarse a sí mismo su mejor amigo. Peor aun, él lo consideró como a un hermano. Decidió que no valía la pena. Ya no. No ganaba nada con matarlo y que luego lo apresaran. Dirigiéndole una última mirada que supuraba hastío se dirigió hacia la puerta.

Lo último que Adrián escuchó de Sebastián luego de su reencuentro fue un portazo cargado de odio.

Escrito por: Gisselle Beras

Creado hace mucho tiempo y se le tumbó el polvo para sacarlo a la luz.

No hay comentarios:

Publicar un comentario