Se esperaban mutuamente.
Y esperaron y esperaron
porque ninguno de los dos sabía
que el otro lo esperaba.
Esperaban y no decían nada.
Esperaban y no hacían nada.
Esperaron y no consiguieron nada.
Esperaron en silencio,
aguardando por una señal.
Ninguno daba señales por sí mismo,
ni el más pequeño indicio,
por miedo a ser descubierto
y no correspondido.
¿Qué es peor?
¿Que no sucediera nada cuando pudo haber ocurrido
o la posibilidad, el temor, de acabar con el corazón roto y confundido?
Escrito por: Gisselle Beras
Creado no recuerdo cuándo y no recuerdo por qué.
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